La chía, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares

Estas semillas son la mayor fuente vegetal de Omega-3, que colabora a elevar los niveles del colesterol "bueno" y a reducir los niveles del colesterol "malo" y los triglicéridos.


Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte. Los tiempos en que vivimos, el apuro a la hora de comer, la ingesta de comida rápida llena de colesterol y grasas hacen que esta problemática tienda a agravarse. En los últimos años comenzó a haber pequeños cambios en la alimentación y aparecen las semillas de chía como un alimento funcional aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Pero... ¿Qué son las semillas de chía?

La chía es una planta de la familia de las salvias cultivada y consumida por los indios mesoamericanos. En el siglo XVI ingresaban a Tenochtitlán, capital del imperio azteca, entre 6.000 y 15.000 toneladas de semillas de chía por año que eran pagadas como tributo de los pueblos conquistados; la conquista de América la deja reservada a unos pocos reductos en México, Guatemala y Nicaragua, donde nunca dejó de consumirse y quedó olvidada para el resto.

En la década del 80 se empezaron a estudiar las propiedades de las semillas llegándose a la conclusión de que las semillas de chía son la mayor fuente vegetal de Omega-3, principal aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares, dado que ayuda a elevar los niveles del colesterol "bueno" y a reducir los niveles del colesterol "malo" y los triglicéridos.

Estos ácidos grasos, además, forman parte de la piel favoreciendo su equilibrio e hidratación. Un beneficio adicional es su gran aporte de fibra, tanto soluble como insoluble; una dieta rica en fibra ayuda al bienestar general, favorece el tránsito intestinal y otorga sensación de saciedad. La dosis diaria de semillas de chía aporta el 12% de la dosis diaria recomendada de fibra.

Cuánto y cómo ingerirlas

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda una dosis diaria de Omega-3 que equivale a:

1 a 2 cucharaditas / 4 a 6 gramos de chía molida para niños entre 1 y 13 años

1 cucharada de semillas de chía molida para adolescentes y adultos, aun en embarazo y lactancia

Las semillas de chía deben ser ingeridas preferentemente molidas para favorecer la absorción del aceite (es preferible comprarlas enteras y molerlas en casa). Aconsejo comprar semillas empaquetadas, que contengan la etiqueta del producto e información nutricional, lo cual asegura un grado de pureza óptimo. No obstante esto si decidís comprarlas sueltas en la dietética de confianza, asegurate que no haya semillas unidas entre sí y que sus propiedades organolépticas (color, olor y sabor) se encuentren intactas.

Cómo molerlas

Simplemente colocá las semillas de chía en un mortero o molinillo de café, y molelo hasta obtener un granulado grueso; una vez molidas, como el aceite contenido en la cápsula queda en contacto con el exterior y corre riesgo de oxidarse, es aconsejable guardarlo en un frasco cerrado en la puerta de la heladera. No muelas demasiada cantidad, como máximo, lo que consumirás esa semana.

Es importante comenzar a incorporar la chía en la alimentación cotidiana de toda la familia, un poquito cada día, con todas las comidas... Su sabor es amigable y marida perfectamente con preparaciones tanto dulces como saladas. Se puede agregar a las granolas compradas para enriquecerlas, a tartas, panes, hacer licuados, dips, productos de pastelería, merengues, mousses, en fin a tantas recetas como su imaginación lo permita.

Vía: Entre Mujeres

Por Vilma Lo Presti / www.entremujeres.clarin.com